Reestructuración de la Provincia Bética:
Historia de un proceso

H. José Delgado García:  «Bética Marista» nº 157, Junio 2000


   El XIX Capítulo General comprobó en 1993 que, mientras en algunos lugares de la geografía marista iba aumentando el número de vocaciones, en otros, por el contrario, disminuía de forma preocupante.  Al mismo tiempo constató que era muy avanzada la edad de no pocos Hermanos y que había Provincias y Distritos demasiado pequeños para ser viables.   Es decir, daba a entender que algunas unidades administrativas de la Congregación debían ser modificadas, unidas o, incluso, suprimidas.  En consecuencia, instó al Superior General y a su Consejo a estudiar el tema desde un espíritu de solidaridad, ya que "la vitalidad de cada Provincia y de cada Distrito es una preocupación constante de todo el Instituto" (Constituciones, nº 165).  Por centrarnos en la España marista, cuya distribución actual en siete provincias data de 1959, éstas son algunas cifras: en la década de los sesenta se celebraron 782 primeras profesiones; en la de los setenta, 330; en los diez años siguientes, 218; y, finalmente, de 1990 a 1999 tan sólo 123.  Por lo que se refiere a Bética, las cantidades en dichos períodos son también decrecientes: 94, 39, 33 y 26, respectivamente.

   En septiembre de 1995 se planteó la cuestión por primera vez en el Líbano.  Luego, en una reunión de la CEP, los Provinciales europeos analizaron la realidad marista en el continente y fijaron los primeros pasos a dar: reflexionar sobre la vitalidad, estudiar la viabilidad de cada unidad administrativa y formular propuestas.

   El tema proseguiría estudiándose en 1997 en Roma, primero en junio y después, en septiembre, con ocasión de la Conferencia General.  Pero todavía se seguía hablando en términos muy genéricos y poco precisos.

   En 1998, del 18 al 26 de septiembre, la Conferencia Europea de Provinciales retomaría el asunto en Lisboa.   Allí surgieron diferentes propuestas para la Europa del Norte, para la Central y para el Sur. Se definieron los criterios que habrían de tenerse en cuenta a la hora de llevar a cabo un reajuste.  Es más, hasta se hizo un primer borrador de cómo podrían quedar las nuevas Provincias en el continente.  En este sentido la Europa del Norte fue la primera en llegar a concreciones.  En efecto, tanto Alemania, como Bélgica, Holanda, Gran Bretaña e Irlanda se comprometieron a buscar entre ellas fórmulas de unificación.

   Por su parte, la Europa Central y la del Sur optaron por un ritmo más lento.  Sus doce unidades administrativas (España, 7; Francia, 2; Portugal, 1; Italia, 1 y Líbano-Siria, 1) propusieron modelos de reestructuración que respetaran los aspectos siguientes:

1. Partir de un proyecto interprovincial ya existente o por crear.
2. Excluir criterios geográficos o culturales; por tanto, se abría la posibilidad de la internacionalidad.
3. Avanzar en una regionalización, es decir, que distintas unidades administrativas, respetando su autonomía, se agruparan entre sí para facilitar la cooperación.

   Unos meses más tarde, durante los días 16 y 17 de febrero de 1999, los Provinciales del Centro-Sur de Europa volvieron a juntarse; esta vez el lugar fue Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona).  También estuvieron presentes dos de los Provinciales de la Europa del Norte.  Los Hermanos Henri Vignau y Pedro Marcos, Consejeros Generales, dirigen las reuniones en las que se fueron precisando más aspectos.  Cada uno de los Provinciales expuso lo que sus respectivos Consejos habían manifestado en este sentido.  Para esa fecha ya habían sido informadas las comunidades y escuchadas las opiniones de sus miembros, cuyas aportaciones fueron tenidas en cuenta.

   La importancia del encuentro de Llavaneres está en el hecho de que fue allí donde se optó mayoritariamente por crear nuevas unidades administrativas.  En consecuencia, se fueron haciendo distintas combinaciones teniendo en cuenta el número de Hermanos, la posibilidad de vitalización, la proximidad geográfica... Norte, Madrid, Levante y Bética fueron buscando formas de acomodo entre ellas.  Fue entonces cuando Líbano-Siria e Italia aceptaron fusionarse con cualquiera de las siete provincias españolas.  Esto obligó a un nuevo replanteamiento.  No hubo acuerdo pero, al menos, esas seis unidades administrativas se comprometieron a dar los siguientes pasos:

1. Que cada Consejo Provincial se definiera con respecto a posibles agrupaciones.
2. Enviar la respuesta a los demás Consejos y mantener una reunión en Sigüenza.

   En efecto, un mes más tarde, el 18 de marzo de 1999, tuvo lugar en esta ciudad alcarreña un encuentro al que asistieron los Provinciales de Bética, Norte, Madrid y Levante, así como un componente de cada uno de sus Consejos.  Sobre la mesa tuvieron presentes los informes que mandaron Líbano-Siria e Italia, favorables, como queda dicho, a cualquier propuesta en la que se les incluyera.  Estudiadas una vez más posibles combinaciones, se llegó a esta conclusión: Madrid, Bética y Líbajo-Siria proseguirán, por su cuenta, dando pasos en vistas a un reagrupamiento entre sí y a, llegado el día, solicitarlo al Consejo General.   Posteriormente se celebró una nueva reunión entre tres Hermanos del Consejo de Bética con otros tres de Madrid.  Nada se definió en la misma, al estar ausentes representantes de Líbano-Siria.  Tan sólo pudieron concertar una fecha para una nueva reunión, el 31 de mayo, y así se hizo saber al Hermano Georges Sabe, Superior del Distrito de Líbano-Siria.  El lugar esta vez fue en Madrid, en la casa del Postulantado.  De aquí saldrá una resolución: Madrid-Bética-Líbano-Siria manifiestan estar de acuerdo respecto a formar parte de una única Provincia.  Los tres Consejos provinciales comunican en junio esta disposición a Roma.  Con ella adjuntan un pequeño calendario a desarrollar durante los años 2000 a 2002, en el que se incluyen comisiones de trabajo conjuntas, planes de acción y actividades de cara a un futuro.  Lo mismo hicieron las otras nueve provincias implicadas.  Sin embargo, surgirán problemas y este proceso, aparentemente avanzado, se vería paralizado por parte del Consejo General.

   Para salvar este escollo, se reunieron los Provinciales del Centro-Sur de Europa en los meses de agosto y septiembre, en cuatro grupos, con los Hermanos Pedro y Henri.  De esta manera pretendía el Consejo General recibir más y mejor información acerca de las propuestas que cada Consejo Provincial había enviado a Roma en junio y, así, comprender el alcance de ciertas dificultades que subyacían en algunas de ellas.

   El Hermano Superior General, a finales de octubre, somete a la reflexión de los Hermanos hasta cinco combinaciones que se han hecho con las doce unidades administrativas de los mencionados países europeos.   Los maristas de Bética se decantan de forma mayoritaria por dos opciones: 1ª Bética-Madrid-Líbano-Siria; y 2ª Bética-Madrid-Levante-Líbano-Siria.   Posteriormente el Consejo Provincial ratificaría esta decisión, y en el mismo orden, y la envió a Roma antes del 15 de enero de 2000.

   Los días 8 y 9 de febrero quedaron citados, por parte del Hermano Benito Arbués, en Madrid (calle Xaudaró, 23), los Provinciales de estas zonas, el Superior del Distrito de Líbano-Siria y un miembro de cada Consejo provincial.  Las distintas sesiones de trabajo son coordinadas, una vez más, por los Hermanos Pedro y Henri.  Allí se constató que no era posible encontrar la fórmula que respetara las preferencias por las que habían optado todas y cada una de las doce unidades administrativas.  Gracias a la flexibilidad mostrada, sobre todo por los Provinciales, fue posible concretar dos alternativas.  Ya sólo quedaba por determinar cuál de ellas era la que pasaría a ser la elegida. Como eso ya no era competencia de los allí presentes, quedó por concluido el encuentro.

   Finalmente, en sesión del 22 de febrero, el Consejo General, reunido en Roma, dio por definitiva la alternativa que más preferencias tuvo entre los asistentes a la reunión de Madrid.  En consecuencia, Bética-Italia-Levante-Líbano-Siria constituirán una unidad administrativa (con un resultante que se aproxima a los 350 Hermanos).  Beaucamps-Saint Genis, Cataluña y M.C.O.N.D de l’Hermitage quedarían aglutinadas en otra Provincia; Castilla, León y Portugal, formarían la tercera, y Madrid y Norte la cuarta.  De esta manera se ponía fin a un largo y laborioso proceso que empezó en 1995.

   No obstante, queda aún por ratificar esta nueva estructura.  Esto tendrá lugar a comienzos del año 2001 por parte del Consejo General, si bien será después del próximo Capítulo General (que se reunirá en el otoño de ese mismo año) cuando la nueva distribución entre en vigor.

   Así quedaron las cosas cuando, inesperadamente, el Superior General envió a principios de mayo de 2000 a los provinciales de las, todavía, antiguas Provincias un nuevo informe.  En él se comunicaba que era deseo del Consejo General que el Distrito de Líbano-Siria pasara a depender de inmediato de una Provincia europea.  Hecha la propuesta al Consejo Provincial de Bética, éste se mostró favorable a dicha incorporación y en los términos de prontitud que exigía Roma.  Fue entonces cuando el Consejo General, en sesión del 17 de mayo de 2000, decidió "suprimir el Distrito de Líbano-Siria, a partir del 30 de junio de 2000, e incorporar sus comunidades a la Provincia de Bética".  En consecuencia, ese día el superior del Distrito cesará en sus funciones y el Provincial de Bética pasará a serlo también, a partir del 1 de julio, de los Hermanos de Líbano y Siria.


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