| Vida y milagro de Marcelino Champagnat |
pág. 3 de 6 |
|
|
|
![]() |
Ya tenemos a Marcelino en el Seminario mayor de Lyon. Aquí estudiará filosofía y teología, que son las asignaturas fundamentales para un sacerdote. Ha mejorado su carácter, pero las notas siguen siendo flojas. Está muy unido a sus compañeros y, entre unos cuantos, comienzan a pensar en la fundación de una congregación religiosa de sacerdotes: la «Sociedad de María». Marcelino aporta una idea nueva: "Necesitamos Hermanos para educar a los niños y jóvenes". |
![]() |
Por fin, Marcelino termina sus estudios en el Seminario y recibe la Ordenación Sacerdotal, tiene 27 años. Dos días después, junto con otros compañeros, ya sacerdotes, va al santuario de la Virgen de Fourvière. Todos se consagran a María y prometen trabajar con todas sus fuerzas para fundar la «Sociedad de María». Celebra primera misa en Marlhes, la parroquia en donde lo bautizaron. Pocos días después recibe su primer destino: lo nombran ayudante del párroco de La Valla (se pronuncia " Lavalá " ) , una pequeña aldea perdida en los montes de Pilat, y allí se dirige enseguida. |
![]() |
Cuando Marcelino llega a La Valla, encuentra un panorama poco alentador: El pueblo es pequeño y pobre, el párroco es muy mayor y está cansado. No hay escuela ni maestro, los niños están sin enseñanza, y los adultos no van casi nunca a la iglesia. Es frecuente el alcoholismo y otros vicios. Marcelino comienza a visitar a las familias para conocer a la gente. Lo malo es que la mitad de la población vive en casitas esparcidas por los montes, y tiene que darse largas caminatas para llegar a ellas. Poco a poco, con tesón y no pocos sudores, va organizando la parroquia, hasta que . . . |
![]() |
. . . un día
lo llaman porque hay un chico que se está muriendo. Se llama Juan Bautista
Montagne, tiene 17 años y vive en un caserío de los montes. Marcelino va a atenderlo, le habla de cosas religiosas y se da cuenta de que nunca ha ido a la iglesia, apenas ha oído hablar de Dios. Le da una breve catequesis , lo confiesa y, al poco rato, el muchacho muere. Esta experiencia impresiona fuertemente al P. Champagnat y le decide a fundar una congregación de Hermanos que se dediquen a la enseñanza y a la catequesis de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados. |
![]() |
En seguida se
pone a trabajar en su proyecto, habla con algunos jóvenes de la parroquia y ... El 2 de Enero de 1817 reúne, en una casita que ha alquilado al lado de la parroquia, a dos jóvenes: Juan Mª Granjon y Juan Bautista Audras. Les da un pequeño reglamento de vida que se basa en el estudio, la oración y el trabajo en común. Así nació la congregación de los Hermanos Maristas. |