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Vivan Jesús, María y San José.
Ntra. Sra. del Hermitage, a 29 de agosto de 1831.
Señor Labrosse:
La grande, y puedo decir, la única condición que se precisa para entrar en nuestra casa, junto con la salud, es una buena voluntad y un sincero deseo de agradar a Dios. Venga con esa disposición y será recibido con los brazos abiertos. Usted hará el bien en nuestra casa. María, nuestra buena Madre, le protegerá y después de haberle tenido por Primera Superiora, la tendrá por reina en el cielo.
Los vestidos que usted tenía en el seminario, así como la ropa, podrán servirle en nuestra casa y formar su ajuar. Por el noviciado, 400 francos, si le es posible.
Le dejo en los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Tengo el honor de ser afectísimo servidor,

Champagnat