Marcelino Champagnat · el «retrato vivo»

    Éste es el "retrato vivo" de Marcelino Champagnat.
Un retrato que necesita una explicación:

    En aquella época sólo se hacían retratos las personas muy importantes y, desde luego, eran pintados a mano; la fotografía estaba todavía en pañales.

    Por otra parte, el P. Champagnat –como otras personas de aquel tiempo– no consintió nunca que le pintaran un retrato, era algo que repugnaba a su modestia.

    Pero los primeros hermanos querían conservar la imagen de Marcelino para la posteridad.  Por eso, el mismo día de su muerte, avisaron a M. Ravery, un buen pintor y amigo del Padre Champagnat.

    Cuando M. Ravery comenzó a pintar, Marcelino ya estaba muerto.  El retrato refleja la imagen de un hombre –un santo– fallecido a los 51 años, después de una larga y muy dolorosa enfermedad: un cáncer de estómago.

    Quienes conocieron al Padre en los últimos años de su vida, aseguran que es una fotografía perfecta, el "vivo retrato" de Marcelino Champagnat.